El Fuego apareció en mi vida como aparecen las cosas importantes: sin avisar y con un montón de óxido por debajo.
Lo encontramos mi padre y yo en un anuncio de fin de semana, con un precio que sólo se puede explicar por la falta de fe de su anterior dueño. Desde entonces hemos cambiado piso de motor, hemos limpiado el chasis a mano y lo hemos repintado en British Racing Green (Porsche 21D), porque si vas a hacer una restauración con tu padre, hazla con un color que merezca pegatinas.
Quedan pendientes las llantas, los interiores y un par de detalles eléctricos. No tiene prisa: este coche es la excusa perfecta para no tener prisa.

